25/ 03/ 2017
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marcelo musante
Marcelo Musante
(Licenciado en Turismo)

El Código Ético Mundial para el Turismo recuerda, observa y reafirma una serie de medidas y derechos, que si bien todavía no han sido expresamente reconocidos en declaraciones internacionales, comienzan a formar parte de la conciencia moral social de los países, es decir, son parte de su ética cívica.

El Turismo, la modernidad líquida y el nomadismo lumínico

A los pueblos de todas las naciones, con la esperanza de que en el próximo siglo ya no habrá más desfiles de veteranos para recordar las glorias marciales, pero habrá muchísimas personas que marcharán al son de otra música, porque a todos nos encanta desfilar.
M. Scout Peck, La nueva comunidad humana.

El hombre en movimiento
En el pasado, el hombre vivía en movimiento. Pequeños grupos de cazadores-recolectores, buscaban nuevos territorios de caza o bosques donde satisfacer su subsistencia. El medio utilizado para movilizarse eran sus propias piernas, que le permitía recorrer 5 kilómetros por hora, es decir, unos 25 a 30 kilómetros al día. El empleo de la agricultura, lo inmovilizó en cierta forma, pero aún así siguió en movimiento, como una manera de adquirir cultura, de enriquecerse personalmente. El viaje siempre ha sido una forma de alejarse de la realidad cotidiana, de lo vulgar, lo conocido, y salir en busca de lo diferente, lo desconocido, lo atractivo, la aventura, pero siempre a la misma velocidad, y como barrera infranqueable la distancia.
El imperio romano construyó alrededor de 70.000 kilómetros de calzadas, que facilitaron el tránsito de las legiones y funcionarios a lo largo del imperio. La caída del mismo, produjo el deterioro de éstas. Así, entrada la Edad Media, los caminos eran sendas naturales marcadas por el desplazamiento espontáneo de hombres y animales. Entonces, reyes y príncipes se interesaron en hacer obras que facilitaran el tránsito de personas y mercaderías, como los primeros puentes construidos en el siglo XI. Más adelante, en los siglos XIV y XV, se empezaron a planificar las rutas, y para ello se establecieron tributos especiales y peajes. El viaje a caballo podía resultar más cómodo, pero no necesariamente más rápido, muchas veces, por el estado de los caminos, debían viajar a paso de hombre, y, como desventaja, los gastos en un viaje a caballo eran del doble que los del jinete.
El aumento del tráfico, trajo aparejada el surgimiento de normas en la circulación: carro cargado tiene prioridad sobre carro vacío, el jinete tiene que ceder el paso al carro, y ambos cederán el paso a quien transita a pie. Comienzan a utilizarse variadas modalidades de alojamiento en los desplazamientos: conventos, hospitales, posadas, casas particulares o tiendas de campaña. En Castilla, los Reyes Católicos, a través de una serie de ordenanzas comienza a regularse la incipiente infraestructura hotelera; en 1480 se establecen las tasas en cuanto a la venta de cebada, paja y los aprovisionamientos “porque en la paga de los mesones y las provisiones que en ellos se gastan, hay gran desorden…” . En 1500, mediante una pragmática fechada el 9 de junio, los monarcas establecen que “…tanto las ventas como los mesones, quedaban sujetos a la vigilancia de la autoridad, a efectos de la policía de las construcciones y de los menajes, así como las tasas por sus servicios” Podemos observar, entonces, que desde sus inicios, la actividad intenta regularse por medio de normas y ordenanzas para “estimular el establecimientos de ventas en los caminos…”.
Los viajeros, debían incluir en su equipaje dinero, imprescindible para pagar los innumerables peajes y costearse el alojamiento y la comida; y algunos documentos que lo identificara ya no a nivel individual, sino como perteneciente a una comunidad, debido a que cada una tenía sus propios privilegios y salvaguardas y lógicamente quería que se los reconociera fuera de su lugar de procedencia. Este documento, no sólo acreditaba su lugar de residencia, sino también su condición social. De ambos datos dependía el trato que iba a recibir en otras localidades o incluso en los peajes del camino. Pasando de país a país, el viajero se encontraba frente a costumbres diferentes. Tal vez hayan sido éstos, los primeros intentos de conformar un código ético para el turismo, que garantizara de alguna manera, el derecho a movilizarse del hombre.
Mientras tanto, la Europa Medieval sedentaria, construía murallas. “Piedra sobre piedra, la muralla aísla y protege a la vez que delata la codicibilidad de lo que guarda intramuros. Los nómades, en cambio, construyen puentes que les permiten sortear los penosos obstáculos de sus rutas migratorias.” La guerra estalla, y los príncipes se vuelven contra los príncipes, reinos contra reinos. Maliandi establece estas “formas conflictivas”: la tendencia permanente hacia lo que falta junto con la tendencia a proteger lo ya conquistado: lo prospectivo y lo retrospectivo, asociados a los impulsos de ataque y defensa.
Surge entonces, de la mano de pensadores como Hobbes, Locke y Rosseau la teoría del contrato social, mediante el cual los hombres abandonan voluntariamente su estado natural de inocencia para someterse a las reglas de la sociedad, a cambio de beneficios mayores inherentes al intercambio social. Estos cambios en las estructuras socio-políticas, impulsadas por las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas, han desarrollado una progresiva reformulación de derechos. Surgen entonces, en el marco de la Revolución Francesa, los Derechos de primera generación: son los derechos civiles y políticos, generados a fines del siglo XVII, enmarcados en la ideología liberal, que con el objeto de poner límites al poder público, reconoció formal y universalmente los derechos del hombre frente al Estado, según los postulados de libertad e igualdad.
Kant, admirador de Rosseau, vislumbra que este contrato no será suficiente para garantizar la paz entre los hombres, puesto que organiza hacia adentro, pero esto no evita que los estados no estén en guerra. Establece, por lo tanto, la necesidad de un principio moral a priori, el llamado imperativo categórico, (compuesto de principios o leyes prácticas que ordenan una determinada conducta con independencia de la materia de la acción y de sus efectos). En la moral, el hombre debe actuar como si fuese libre, aunque no sea posible demostrar teóricamente la existencia de esa libertad. El fundamento último de la moral procede de la tendencia humana hacia ella y tiene su origen en el carácter a su vez nouménico del hombre. Plantea entonces, un Derecho Cosmopolita, y retomando los ideales estoicos, el ser ciudadano del mundo.
En combinación con las condiciones necesarias para la paz perpetua, Kant propuso tres artículos de paz "definitivos", probablemente su más importante contribución a la filosofía del derecho internacional. Ellos eran: primero, el establecimiento de una constitución republicana para todos los estados; segundo, la constitución de una unión de naciones; y tercero, la creación de un derecho universal, bajo el cual cada individuo llega a ser un ciudadano del mundo.
El movimiento, en tanto, avanzaba. En 1829, George Stephenson, presentaba la primera locomotora a vapor, que corría a 30 kilómetros por hora y era más rápida que los caballos. Un vehículo que avanzaba sin que nadie tirara o empujara de él. Una nueva era comenzaba, la que inició los viajes masivos e inventó el turismo, tal cual lo concebimos hoy día. El ferrocarril fue signo de progreso y dominación, de poder y globalización .
Si el ferrocarril unificó el tiempo y acortó las distancias, la aviación la transformó. Las distancias hoy se miden en tiempo, el espacio es tiempo.
Nuevos avances tecnológicos modifican nuestra noción espacio-tiempo: la radio, el teléfono, la televisión, Internet. ¿Cuán rápido podemos llegar? Al instante…y en un nuevo movimiento.
Siguiendo estos cambios en las estructuras sociales y económicas, surgen, a raíz de la crisis de la década del ´30, los derechos de segunda generación, ya que los postulados de igualdad y libertad eran insuficientes, debían nivelarse las desigualdades que entre ellas existiesen. Son por lo tanto derechos de carácter social, económico y cultural, siendo no individuales, sino de un grupo de personas (trabajadores, gremios, familias), guiados por el valor de la solidaridad.
Hacia fines del siglo XX, los derechos de tercera generación completan una visión más integral de los individuos, con un carácter humanista y solidario, conocidos como nuevos derechos y garantías que engloban a toda la humanidad, la idea Kantiana de ser ciudadano del mundo. Estos son los que nos ocupan en el Código Ético Mundial para el Turismo.

La Modernidad líquida
En la actualidad, todos vivimos en movimiento. Muchos cambiamos de lugar: nos mudamos de casa o viajamos entre lugares que no son nuestro hogar . En un mundo en que las distancias ya no parecen ser importantes, en el cual desaparecen las fronteras naturales, de manera que cada vez hay menos razones para estar en otra parte, se hace necesario un nuevo orden de ética cívica, en el cual los mínimos sean planteados a partir de un pluralismo mundial, de la sociedad cosmopolita planteada por Kant. Estos mínimos, orientados a los derechos humanos y la protección del medio ambiente emanan de la convicción de que son valores y normas a los que una sociedad no puede renunciar sin hacer dejación de su humanidad . El CEMT recuerda, observa y reafirma una serie de medidas y derechos, que si bien todavía no han sido expresamente reconocidos en declaraciones internacionales, comienzan a formar parte de la conciencia moral social de los países, es decir, son parte de su ética cívica. La importancia radica en que si un país no ha promulgado normas que respeten estos mínimos y por caso, los infringieran, estaría actuando en forma inmoral, entonces la conciencia moral cívica del resto de los países lo repudiarían. Porque una cosa es la moralidad y otra la legalidad.
El problema reside aquí en que tipo de conductas adoptarán lo países: egoístas o altruistas, relacionadas con el dilema del prisionero, en un choque de racionalidad individual y colectiva. John Rawls intentó resolver este dilema, argumentando dos principios de justicia (el de la libertad y el de la indiferencia) basados en la premisa de la posición original, según la cual los individuos bajo un velo de la ignorancia elegirían los principios de la justicia.
El velo de la ignorancia consiste en que cuando las personas eligen los principios de la justicia no saben cuales van a ser sus circunstancias específicas (que posición social ocuparán). Como los principios que emergerán no son diseñados para la ventaja o desventaja de los individuos en un particular escenario, los principios que emergen del velo de la ignorancia pueden ser considerados justos. El mismo Rawls acepta que las condiciones originales son inusuales, y su obra ha sido duramente criticada .

El nomadismo lumínico
La idea de Rawls era separar a los prisioneros hasta un punto en que se pudiera recrear la condición original, un regreso al sedentarismo, a la construcción de murallas, y el mundo actual es todo lo contrario, es movimiento, necesita puentes. La mayoría estamos en movimiento aunque físicamente permanezcamos en reposo. Y el gran vehículo son las comunicaciones. La televisión satelital o por cable, la telefonía celular, Internet, estar siempre conectados y en movimiento. Viajamos en cables de fibra óptica, desafiando a Einstein, a la velocidad de la luz, atravesando las fronteras del cuerpo. La solución está, entonces, en liberar a los prisioneros, iluminarlos, revelándoles el papel que puede desempeñar la razón, íntimamente unida a las leyes sencillas y naturales, en la transformación y mejora de todos los aspectos de la vida humana. Así se expresará la voluntad buena de Kant, y el CEMT será adoptado por la totalidad de los países.

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