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Carta Internacional sobre Turismo Cultural
Carta Internacional sobre Turismo Cultural. (La gestión del turismo en los sitios con

patrimonio significativo) (1999)

ICOMOS, Comité Científico Internacional de Turismo Cultural

INTRODUCCIÓN

El Espíritu de la Carta

En su más amplio sentido, el Patrimonio natural y cultural pertenece a todos los pueblos. Cada

uno de nosotros tiene el derecho y la responsabilidad de comprender, valorar y conservar sus

valores universales.

El concepto de Patrimonio es amplio e incluye sus entornos tanto naturales como culturales.

Abarca los paisajes, los sitios históricos, los emplazamientos y entornos construidos, así como

la biodiversidad, los grupos de objetos diversos, las tradiciones pasadas y presentes, y los

conocimientos y experiencias vitales. Registra y expresa largos procesos de evolución

histórica, constituyendo la esencia de muy diversas identidades nacionales, regionales, locales,

indígenas y es parte integrante de la vida moderna. Es un punto de referencia dinámico y un

instrumento positivo de crecimiento e intercambio. La memoria colectiva y el peculiar

Patrimonio cultural de cada comunidad o localidad es insustituible y una importante base para

el desarrollo no solo actual sino futuro.

En estos tiempos de creciente globalización, la protección, conservación, interpretación y

presentación de la diversidad cultural y del patrimonio cultural de cualquier sitio o región es un

importante desafío para cualquier pueblo en cualquier lugar. Sin embargo, lo normal es que

cada comunidad en concreto o grupo implicado en la conservación se responsabilice de la

gestión de este patrimonio, teniendo en cuenta las normas internacionalmente reconocidas y

aplicadas de forma adecuada.

Un objetivo fundamental de la gestión del Patrimonio consiste en comunicar su significado y la

necesidad de su conservación tanto a la comunidad anfitriona como a los visitantes. El acceso

físico, intelectual y/o emotivo, sensato y bien gestionado a los bienes del Patrimonio, así como

el acceso al desarrollo cultural, constituyen al mismo tiempo un derecho y un privilegio.

Esto conlleva la responsabilidad de respetar los valores del Patrimonio Natural o Cultural, así

como los intereses y patrimonios de la actual comunidad anfitriona, de los pueblos indígenas

conservadores de su patrimonio o de los poseedores de propiedades históricas, así como la

obligación de respetar los paisajes y las culturas a partir de las cuales se ha desarrollado el

Patrimonio.

La Interacción dinámica entre el Turismo y el Patrimonio Cultural

El Turismo nacional e internacional sigue siendo uno de los medios más importantes para el

intercambio cultural, ofreciendo una experiencia personal no sólo acerca de lo que pervive del

pasado, sino de la vida actual y de otras sociedades. El Turismo es cada vez más apreciado

como una fuerza positiva para la conservación de la Naturaleza y de la Cultura. El Turismo

puede captar los aspectos económicos del Patrimonio y aprovecharlos para su conservación

generando fondos, educando a la comunidad e influyendo en su política. Es un factor esencial

para muchas economías nacionales y regionales y puede ser un importante factor de desarrollo

cuando se gestiona adecuadamente.

Por su propia naturaleza, el Turismo ha llegado a ser un complejo fenómeno de dimensiones

políticas, económicas, sociales, culturales, educativas, biofísicas, ecológicas y estéticas. Se

pueden descubrir numerosas oportunidades y posibilidades conociendo la valiosa interacción

existente entre los deseos y expectativas de los visitantes, potencialmente conflictivas, y de las

aspiraciones y deseos de las comunidades anfitrionas o locales.

El Patrimonio natural y cultural, la diversidad y las culturas vivas constituyen los máximos

atractivos del Turismo. El Turismo excesivo o mal gestionado con cortedad de miras, así como

el turismo considerado como simple crecimiento, pueden poner en peligro la naturaleza física

del Patrimonio natural y cultural, su integridad y sus características identificativas. El entorno

ecológico, la cultura y los estilos de vida de las comunidades anfitrionas, se pueden degradar al

mismo tiempo que la propia experiencias del visitantes.

El turismo debería aportar beneficios a la comunidad anfitriona y proporcionar importantes

medios y motivaciones para cuidar y mantener su Patrimonio y sus tradiciones vivas. Con el

compromiso y la cooperación entre los representantes locales y/o de las comunidades

indígenas, los conservacionistas, los operadores turísticos, los propietarios, los responsables

políticos, los responsables de elaborar planes nacionales de desarrollo y los gestores de los

sitios, se puede llegar a una industria sostenible del Turismo y aumentar la protección sobre los

recursos del Patrimonio en beneficio de las futuras generaciones.

En cuanto autor de esta Carta, ICOMOS, Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, se

compromete con este desafío en unión con otras organizaciones internacionales y con la

industria del Turismo.

Objetivos de la Carta

Los objetivos de la Carta Internacional de Turismo Cultural, son:

· Facilitar y animar a cuantos están involucrados en la gestión y conservación del

Patrimonio para que transmitan su importancia tanto a la comunidad anfitriona como a

los visitantes.

· Facilitar y animar a la industria del Turismo para que éste se promueva y gestione con

la finalidad de respetar y acrecentar el Patrimonio y las culturas vivas de las

comunidades anfitrionas.

· Facilitar y animar al diálogo entre los intereses de la conservación del Patrimonio y los

intereses de la industria del Turismo, acerca de la importancia y frágil naturaleza de los

sitios con Patrimonio, sus variados objetos y sus culturas vivas, incluyendo la

necesidad de lograr un desarrollo sostenible para ambos.

· Animar a las partes interesadas para formular planes y políticas concretas de

desarrollo, objetivos mensurables y estrategias para la presentación e interpretación de

los sitios con Patrimonio y sus actividades culturales para su defensa y conservación.

Además,

· La Carta apoya otras iniciativas abiertas por ICOMOS, por otras instituciones

internacionales y por la industria del Turismo para mantener la integridad del

Patrimonio, su gestión y su conservación.

· La Carta anima al compromiso entre todos aquellos que tengan intereses relevantes o

intereses ocasionalmente en conflicto, responsabilidades y obligaciones, para que se

esfuercen en poner de acuerdo sus objetivos.

· La Carta anima a que las partes interesadas formulen pautas detalladas que faciliten la

puesta en práctica de los Principios de esta Carta, de acuerdo con las peculiares

circunstancias de cada una de ellas, o según las exigencias planteadas por las

comunidades u organizaciones pertinentes.

PRINCIPIOS DE LA CARTA DE TURISMO CULTURAL

Principio 1

Desde que el Turismo nacional e internacional se ha convertido en uno de los más

importantes vehículos para el intercambio cultural, su conservación debería

proporcionar oportunidades responsables y bien gestionadas a los integrantes de la

comunidad anfitriona así como proporcionar a los visitantes la experimentación y

comprensión inmediatas de la cultura y patrimonio de esa comunidad.

1.1 El Patrimonio natural y cultural es al mismo tiempo un recurso material y espiritual y ofrece

una perspectiva de desarrollo histórico. Desempeña un papel importante en la vida moderna y

el público en general debería tener acceso tanto físico como intelectual y/o emotivo a este

Patrimonio. Los programas para la protección y conservación del patrimonio natural y cultural

en sus características físicas, en sus valores intangibles, expresiones culturales contemporáneas y sus variados contextos, deberían facilitar a la comunidad anfitriona y al

visitante, de un modo equilibrado y agradable, la comprensión y el aprecio de los significados

de este Patrimonio.

1.2 Los aspectos individualizados del patrimonio natural y cultural tienen diversos niveles de

significación, algunos de valor universal, otros de importancia nacional, regional o local. Los

programas de interpretación deberían presentar estos significados de manera relevante y

accesible para la comunidad anfitriona y para el visitante, usando métodos apropiados,

atractivos y actuales en materia de educación, medios informativos, tecnología y desarrollo

personal, proporcionando información histórica, cultural, además de información sobre el

entorno físico.

1.3 La interpretación y presentación de los programas debería proporcionar un alto nivel de

conciencia pública y el soporte necesario para la supervivencia del Patrimonio natural y cultural

a largo plazo.

1.4 Los programas de interpretación deberían proporcionar el significado de los sitios del

Patrimonio y de sus tradiciones y prácticas culturales así como ofrecer sus actividades dentro

del marco tanto de la experiencia del pasado como de la actual diversidad cultural de la

comunidad anfitriona y de su región, sin olvidar las minorías culturales o grupos lingüísticos. El

visitante debería siempre estar informado acerca de la diversidad de los valores culturales que

pueden adscribirse a los distintos bienes patrimoniales.

Principio 2

La relación entre los sitios con Patrimonio y el Turismo, es una relación dinámica y

puede implicar valoraciones encontradas. Esta relación debería gestionarse de modo

sostenible para la actual y para las futuras generaciones.

2.1 Los sitios con Patrimonio tienen un valor intrínseco para todo el mundo por constituir la

base de la diversidad cultural y del desarrollo social. La protección y conservación a largo plazo

de las culturas vivas, de los sitios con Patrimonio, de sus variados objetos, de su integridad

física y ecológica y de su contexto medioambiental, debería ser un componente esencial en el

desarrollo de las políticas sociales, económicas, políticas, culturales y turísticas.

2.2 La interacción entre los recursos o valores del Patrimonio y el Turismo es dinámica y está

en continuo cambio, generando para ambos oportunidades y desafíos así como potenciales

situaciones conflictivas. Los proyectos turísticos, sus actividades y su desarrollo, deberían

conseguir resultados positivos y minimizar los impactos negativos para el Patrimonio y para los

modos de vida de la comunidad anfitriona, al mismo tiempo que deberían responder a las

necesidades y expectativas del visitante.

2.3 La conservación, la interpretación y los programas de desarrollo turístico deberían basarse

en la diáfana comprensión de los aspectos específicos y significativos del Patrimonio en cada

sitio en particular, a menudo complejos y conflictivos. Es importante la continua investigación y

el asesoramiento para lograr una permanente comprensión y aprecio de estos significados.

2.4 Es importante conservar la autenticidad de los sitios del Patrimonio y de la variedad de sus

objetos. La autenticidad constituye un elemento esencial del significado cultural expresado a

través de los materiales físicos, del legado de la memoria y de las tradiciones intangibles que

perduran del pasado. Los programas deberían presentar e interpretar la autenticidad de los

sitios y de sus experiencias culturales para mejorar el aprecio y la comprensión del patrimonio

cultural.

2.5 Los proyectos e infraestructuras y los proyectos para el desarrollo turístico deberían tomar

en cuenta la dimensión social, estética y cultural, los paisajes naturales y culturales, las

características de su biodiversidad, así como los amplios contextos visuales de los sitios con

Patrimonio. Deberían utilizarse preferentemente los materiales propios de cada localidad y

tomar en cuenta los estilos de la arquitectura local y de la tradición vernacular.

2.6 Antes de que un creciente turismo promueva o desarrolle sitios con Patrimonio, los planes

de gestión deberían sopesar los valores naturales y culturales de estos recursos. Los planes de desarrollo deberían establecer límites adecuados para que el cambio sea asumible, sobre todo

en relación al impacto que un excesivo número de visitantes puede producir en las

características físicas del Patrimonio, en su integridad ecológica, en la diversidad del Sitio, en

los sistemas de transporte y acceso y en el bienestar social, económico y cultural de la

comunidad anfitriona. Si el previsible nivel de cambio es inaceptable, deberían modificarse los

planes de desarrollo que se propongan.

2.7 Deberían elaborarse programas de evaluación continua para valorar los impactos

progresivos de las actividades turísticas y de los planes de desarrollo en cada Sitio o

comunidad.

Principio 3

La Planificación de la conservación y del turismo en los Sitios con Patrimonio, debería

garantizar que la Experiencia del Visitante le merezca la pena y le sea satisfactoria y

agradable.

3.1 Los programas de Conservación del Patrimonio y los del Turismo, deberían ofrecer

contenidos de máxima calidad para optimizar la comprensión del visitante a cerca de las

características significativas del Patrimonio y la necesidad de su protección, haciéndole capaz

de disfrutar adecuadamente de su visita.

3.2 Los visitantes deberían poder experimentar los sitios con Patrimonio de modo tranquilo y a

su propio ritmo, si éste es su deseo. De todos modos, pueden ser necesarios itinerarios

especiales de circulación de visitantes para minimizar los impactos sobre la integridad y

constitución física del Sitio y de sus características naturales o culturales.

3.3 El carácter sagrado de los sitios con significación espiritual así como sus prácticas y

tradiciones, constituyen un importante punto de reflexión para los gestores de los sitios, los

visitantes, los legisladores, los planificadores y los operadores turísticos, Se debe animar a los

visitantes para que se comporten como huéspedes bienvenidos, respetando los valores y el

estilo de vida de la comunidad anfitriona, rechazando el producto de posibles robos o el

comercio ilícito de propiedades culturales, comportándose de manera que inciten a ser

nuevamente bienvenidos si alguna vez regresan.

3.4 La planificación de actividades turísticas debería ofrecer al visitante posibilidades

adecuadas de confort, seguridad y de sentirse a gusto, de modo que aumente el disfrute de la

visita sin impacto negativo para las características significativas o ecológicas del sitio.

Principio 4

Las comunidades anfitrionas y los pueblos indígenas deberían involucrarse en la

planificación de la conservación del Patrimonio y en la planificación del Turismo.

4.1. Deberían respetarse los derechos e intereses de la comunidad anfitriona, local y regional,

así como a los propietarios y a los pueblos indígenas implicados que ejercen derechos o

responsabilidades tradicionales sobre su propio territorio y sitios significativos. Todos ellos

deberían involucrarse en el proceso de establecer objetivos, estrategias, políticas y métodos

para la identificación, conservación, gestión, presentación e interpretación de sus propios

recursos patrimoniales, de sus prácticas culturales y de sus actuales expresiones culturales,

dentro del contexto turístico.

4.2 Cuando el Patrimonio de un Sitio o región concretos pueda tener una dimensión universal,

deberían respetarse las necesidades y los deseos de las diversas comunidades o pueblos

indígenas para restringir o administrar la región y el acceso físico, espiritual o intelectual a

determinadas prácticas culturales, conocimientos, creencias, actividades, objetos o lugares.

Principio 5

Las actividades del Turismo y de la conservación del Patrimonio deberían beneficiar a la

comunidad anfitriona.

5.1. Los legisladores deberían promover medidas para una equitativa distribución de los

beneficios del Turismo de modo que éstos sean repartidos entre los diversos países o

regiones, aumentando los niveles de desarrollo económico y contribuyendo a erradicar la

pobreza cuando así sea necesario.

5.2 La gestión de la conservación del patrimonio y de las actividades turísticas debería

proporcionar beneficios equitativos de carácter económico, social y cultural a los hombres y

mujeres de la comunidad anfitriona, a todos los niveles, a través de la educación, la formación

y la creación de oportunidades de empleo a tiempo completo.

5.3. Una parte significativa de la renta proveniente de los programas turísticos en Sitios con

Patrimonio, debería dedicarse a la protección, conservación y presentación de los propios

Sitios, incluyendo sus contextos naturales y culturales. Cuando así sea posible, los visitantes

deberían ser informados acerca de esta distribución de la renta.

5.4 Los programas turísticos deberían alentar la formación de los intérpretes y guías del Sitio

provenientes de la propia comunidad anfitriona, para aumentar la capacidad de la población

local en la presentación e interpretación de sus propios valores culturales.

5.5 Los programas educativos y de interpretación del Patrimonio entre las personas de la

comunidad anfitriona deberían involucrar a los interpretes locales. Los programas deberían

promover el conocimiento y el respeto de su patrimonio, animando a los hombres y mujeres de

la comunidad a interesarse en el cuidado y la conservación del mismo.

5.6 La gestión de la conservación del Patrimonio y de los programas de Turismo debería incluir

la educación y posibilidades de formación para los legisladores, planificadores, investigadores,

diseñadores, arquitectos, intérpretes, conservadores y operadores turísticos. Los participantes

en estos programas de formación deberían ser incitados para comprender y ayudar a resolver

los puntos de vista, a menudo conflictos, y los problemas a los que se enfrentan el resto de sus

colegas.

Principio 6

Los programas de promoción del Turismo deberían proteger y ensalzar las

características del Patrimonio natural y cultural.

6.1 Los programas de promoción del Turismo deberían producir expectativas reales e

información responsable en los visitantes potenciales, acerca de la cultura específica y de las

características patrimoniales del Sitio o de la comunidad.

6.2 Los Sitios y las colecciones de diversos objetos de significación patrimonial deberían

promocionarse y gestionarse de modo que se proteja su autenticidad y aumente la vivencia del

visitante, diluyendo los flujos de visita pública en las llegadas al Sitio y evitando el excesivo

número de visitantes al mismo tiempo.

6.3 Los programas de promoción del Turismo deberían proporcionar correcta distribución de

beneficios y amortiguar la presión sobre los Sitios más visitados animando al visitante a

experimentar otros diversos aspectos del patrimonio cultural y natural de la región o localidad.

6.4 La promoción, distribución y venta de recuerdos locales y otros productos deberían ofrecer

una razonable contrapartida social y económica a la localidad anfitriona y asegurar al mismo

tiempo que no se degrada su propia integridad cultural.

ICOMOS, Comité Científico Internacional de Turismo Cultural

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